El 12 de marzo de este año se estrenó en la Sala Luisa-Vehil del Teatro Nacional Cervantes "El espectador entusiasta" , la última obra de Alejandro Zingman . Carolina Adamovsky , amiga íntima del dramaturgo, dirigió la producción y también forma parte del reducido elenco.
Alejandro Zingmanfue un gran amante del teatro. Desempeñó todo tipo de papeles. Fue actor, dramaturgo, director y profesor. Impartió clases de actuación, entre otros lugares, en el Centro Cultural Rojas y el Teatro San Martín. En los últimos meses de su carrera, se dedicó al teatro de pequeño formato.
«Qué extraña es tu familia» y «Querer es fácil» son algunas de las obras que escribió y dirigió. Su obra más conocida y representada es, sin duda, «Litósfera». Este complejo drama sobre dos músicos, escrito y estrenado en 2011, formó parte del festival «Escena» de 2012 y se representó poco después de su muerte como homenaje en la Sala Luisa Vehil del Teatro Nacional Cervantes.
En esta ocasión, también se leyó en voz alta la obra que hoy comentamos, «El espectador entusiasta». La escenografía es sencilla, casi neutra. Un sillón gris claro y una mesa baja dominan el escenario. Algunos objetos excéntricos contribuyen a la trama.
La ropa es corriente, sin detalles destacables, salvo el recogido de la artista rubia, hecho con palillos chinos. La sencillez de la escenografía y el vestuario contrasta marcadamente con la complejidad de la obra, que se desarrolla gradualmente, ganando intensidad con el paso de los minutos y rozando a veces la comedia, a veces la tragedia.
Zingman maneja lo absurdo con gran maestría. El giro final, "a la Pirandello", es tan inesperado como brillante.
Diseño de escenografía – Fotografía: Laura Ragucci
La obra presenta a un grupo de amigos que estrechan sus lazos a través del teatro, sus experiencias y anécdotas.
El espectador se reconoce de inmediato en esas risas familiares y en los comentarios que aluden a diversas obras teatrales sin mencionarlas. Quienes no pertenecen al círculo de aficionados al teatro permanecen ajenos a todo. El ambiente es relajado; nadie pronuncia largos discursos ni comparte reflexiones profundas.
Se emplean todos los recursos del Teatro del Absurdo: tramas recurrentes, personajes arquetípicos y planos, humor negro, farsa y acciones sin sentido. Sin embargo, esta ruptura con la lógica convencional no pretende reflejar miedo ni falta de sentido. Al contrario, podría decirse que el tema subyacente es la amistad: cómo se desarrolla y cuáles son sus reglas internas.
La obra se nutre de las brillantes interpretaciones de los actores. Analía Sánchez desempeña su papel a la perfección. Se formó con figuras destacadas del teatro argentino, participó en un taller de clown dirigido por Castiñeiras y ha sido nominada a varios premios, entre ellos el Premio Florencio Sánchez y el Premio ACE a la Mejor Artista Revelación.
Juliana Muras ha trabajado tanto en Argentina como en el extranjero, ha participado en producciones cinematográficas y es profesora de actuación. Javier Lorenzo también cuenta con una amplia trayectoria actoral. Ha participado en más de 25 obras de teatro y recibió el premio "Teatro del Mundo" al Mejor Actor. Su papel es exigente, pero lo interpreta a la perfección.
Mariano Sayavedra ha colaborado con algunos de los directores de teatro más reconocidos y ha aparecido en varias películas y series de plataformas de streaming. Su papel es de vital importancia y abarca varios momentos clave.
La breve aparición de Carolina Tejeda es magistral. Solo una actriz tan experimentada y talentosa como ella podría interpretar este papel con tanta naturalidad.
La contribución de Carolina Adamovsky en su doble rol de actriz y directora merece un párrafo aparte. Es una excelente docente, habiendo comenzado su carrera impartiendo talleres de actuación y dirigiendo el grupo de teatro de la Universidad de Di Tella. Imparte clases de actuación de nivel III y IV en la UNA (Universidad de las Artes), lleva más de 25 años ofreciendo talleres en el Teatro San Martín y dirige su propia escuela de actuación.
Recibió una beca en el Instituto Internacional del Teatro de Berlín y participó en la producción de "Otelo" de Jette Steckel en el Deutsches Theater de la misma ciudad. Trabajó incansablemente en diversos papeles y explicó en una entrevista con Laura Gómez que se sintió profundamente conmovida por formar parte del grupo de amigos que acompañaron a Alejandro Zingman en este proyecto.
Inicialmente, se veía a sí misma como actriz, pero con el tiempo se hizo cargo del casting y la dirección porque "llevaba el teatro en la sangre". Un gran esfuerzo que valió la pena.
Perfil: “El ávido espectador” – de jueves a domingo – 21:00 h.
Dirigida por Carolina Adamovsky
TNC – Libertad 815 – CABA – Argentina
Taller para docentes: 18 de abril de 2026, de 11:00 a 13:00, vía Zoom. Ponente: Ana Durán. Enlace para inscribirse.
Laura Ragucci es una persona polifacética que trabaja como crítica de arte, docente, artista y fotógrafa. Su pasión por el arte y la cultura se ve enriquecida por sus extensas experiencias viajeras, que le han permitido integrar diversas influencias culturales en su obra.
Tras años estudiando idiomas y trabajando en informática, se dedicó a la expresión creativa a través de la fotografía y la escritura. Desde 2020, se dedica principalmente a la crítica de arte, basándose en sus estudios en la Universidad Nacional de las Artes (UNA).
Escribe sus reseñas de arte por el puro placer de la conversación artística. Laura encarna el espíritu de una exploradora incansable cuya curiosidad la ha llevado por diversos caminos.
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